THE NATIONAL. BRILLANTE MELANCOLÍA.

Hablar de esta banda norteamericana merece un gran homenaje en forma de buenas líneas. Unas líneas que pueden expresar abiertamente la admiración que hay detrás de ellos. Y tiene una legión de fans repartidos por todo el mundo, a pesar de moverse siempre en el indie pop-rock, todo un mérito moviéndose por ese círculo.

The National son desbordantes, sus discos son altamente deliciosos para cualquier aficionado que se precie del buen paladar de buenas letras, buen sonido y un estupendo directo. No hay álbum que no valga la pena darle una oportunidad, incluso en las primeras escuchas te atrapan y es cuando empieza el bucle a funcionar a la perfección en tus oídos.

Lo que hace grande a esta banda de Ohio, es la estupenda fusión de talento entre su vocalista y letrista Matt Berninger, y los hermanos Dessner (Aaron y Bryce)  que son los encargados de la parte musical, con magníficos arreglos de guitarras eléctricas, pianos, además de ser multi instrumentistas consumados. Todo ello envuelto en la calidez vocal sin tono de Berninger, que hace de una seña de identidad de la banda y de él mismo.

Su catálogo de canciones es de esos donde uno puede disfrutar al máximo a pesar que lleve la melancolía a la máxima expresión. Eso no quita que tengan exquisitas canciones adornadas de una magnifica producción en ellas. Excelentes melodías, baladas, jugosas guitarras, como imponentes pianos y algún colaboración interesante que adornan algunas de sus canciones.

En 2010, abrieron el fuego a nivel de popularidad con un prodigioso álbum titulado High Violet, donde nos regalaron auténticos trallazos como Terrible Love, Conversation 16 y Bloodbuzz Ohio. Y una vez instalados en el merecido elogio, no han dejado de bajar el pistón de calidad en sus discos con su siguiente excelente Troubled will find me (2013). Anteriormente a High Violet, nos habían regalado un soberbio Boxer (2007), con la monumental Fake Empire. Creadores de obras maestras en forma de canciones, eso plasmán en el territorio musical.

The National siempre han intentado bucear por nuevos caminos a pesar de tener un sonido propio que funciona como un reloj. Ese sonido donde cierras los ojos y lo reconoces al momento, y eso es un elogio definitivo para una banda que intenta dejar su esencia, su huella en la historia de la música.

Hablamos de Sleep Well Beast (2017).

En Sleep Well Beast, añaden un sonido electrónico pero sin perder el protagonismo, me refiero que siguen plasmando canciones portentosas sin perder parte de su magia. Es un disco delicioso de escuchar, con un catálogo de canciones y sonido a la altura de los mejores discos de la década, e incluso del nuevo milenio. Un recorrido donde uno encuentra un placer absoluto.

Sus canciones…

Qué mejor forma de empezar un disco, sino es con esa estupenda Nobody Else Will be there. Un compendio de artesanía electrónica, con un piano que atrapa en la primera escucha. Benninger suena estupendo entre texturas. Un temazo que suena a placidez, para que te vayas preparando de lo que te viene encima.

La segunda canción The Day I Die, es otras de demostraciones de excelente pop plegado de un riff de guitarra altamente disfrutable. Es imposible no caer rendido ante ellos. Suena a singlazo del disco.

En el tercer corte, nos encontramos con Walk it Back. Aquí el comienzo suena como una computadora, dando paso a una gema absoluta del disco. Una de mis favoritas del álbum, con un prodigioso punteo de guitarra de los Dressner, que están soberbios en todo el álbum de paso. Es de los temas más largos del disco, pero no tiene un momento donde no merezca la pena, porque es una de sus mejores canciones de su repertorio.

Llegamos a la la cuarta canción, The System only dreams in total Darkness. Para mí el mejor tema del disco sin lugar a dudas. Una maravilla de casi 4 minutos de duración. En ella transcurren muchas cosas disfrutables, como un ritmo frenético, una melodía altamente exquisita, y una guitarra que dibujan una obra maestra. Tema bucleante a más no poder.

Born to Beg, no baja la intensidad y emoción, es otra baladaza made in The National. De esas que te sientas mirando la ventana en un día lluvioso. Estupenda.

Turtleneck. Una canción que se sale del territorio electrónico para dar paso al puro rock con guitarras vigorosas a grandes decibelios. Un escape a lo salvaje.

Empire Line. Otro gran calmante para la música. Lleva un ritmo pausado con una bonita brillantez en toda ella.

I´ll Still destroy you. Esta es otra pieza altamente recomendable. Desprende un sinfín de instrumentos dando una enorme calidez al tema.

Guilty Party. Quizás, la segunda mejor canción del álbum, en mi opinión. Con ribetes electrónicos, dando paso a una baladaza que te lleva al escalofrío. Berninger canta estupendamente, y los punteos de guitarra son algo imprescindible de escuchar.

Carin at The Liquor Store. Otra calmada canción donde el tono de voz de Matt te invita a cerrar los ojos, con un piano de acompañamiento.

Dark Side of the Gym. Llegamos a otra de esas gemas imprescindibles de la banda y del todo el disco. Con una envoltura instrumental delicada y preciosista que te hace dibujar una gran admiración.

Sleep Well Beast. La última canción es como una jauría musical.

Sin duda alguna estamos hablando de una de las mejores bandas del panorama actual y una de las de siempre. Eso son The National.

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